El desplome del yen japonés podría desencadenar una crisis financiera en Estados Unidos debido a la interdependencia de la deuda, según un análisis publicado este miércoles. El sistema financiero global se ha basado durante décadas en la premisa de que EE.UU. seguiría acumulando deuda y países como Japón la comprarían.

Durante décadas, Estados Unidos se financió a bajo coste mientras Japón acumulaba reservas en bonos del Tesoro estadounidense. Ahora, la fuerte depreciación del yen pone en riesgo este equilibrio. La caída de la divisa nipona a mínimos históricos reduce el valor de las reservas japonesas y puede forzar a Tokio a vender bonos estadounidenses para estabilizar su propia moneda.

Una venta masiva de deuda estadounidense por parte de Japón provocaría un alza de los tipos de interés en EE.UU., encareciendo el servicio de la deuda pública y desestabilizando los mercados financieros. La crisis podría propagarse rápidamente, dado que los bancos centrales de ambos países están interconectados a través del mercado de divisas y de deuda. La Reserva Federal, que ya lucha contra la inflación, se enfrentaría a un dilema: subir tipos para defender el dólar, agravando la recesión, o inyectar liquidez, avivando la inflación.

Japón, mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense, posee alrededor de 1,2 billones de dólares en bonos del Tesoro de EE.UU. Cualquier signo de desinversión masiva podría desencadenar una venta en cascada por parte de otros acreedores, como China, replicando el escenario de 2008 pero con epicentro en la deuda soberana.

De momento, las autoridades japonesas han intervenido en el mercado de divisas para frenar la caída del yen, pero sin éxito sostenido. La incertidumbre sobre la política monetaria del Banco de Japón y las divergencias con la Fed agravan la presión. El próximo movimiento de Tokio será crucial para determinar si la crisis se contiene o se extiende al sistema financiero global.