El ministro de Agricultura de Japón ha visitado el complejo industrial de Jorf Lasfar, en Marruecos, para explorar acuerdos de suministro de fosfatos, en un movimiento que refleja la creciente preocupación de Tokio por la seguridad alimentaria. La visita, que tuvo lugar en torno al 26 de junio de 2026, supera el marco diplomático habitual y subraya el interés estratégico nipón por diversificar sus fuentes de fertilizantes.
Marruecos, a través de la Office Chérifien des Phosphates (OCP), controla cerca del 70% de las reservas mundiales de fosfato, un mineral esencial para la producción de fertilizantes. Japón, carente de recursos propios y expuesto a las tensiones geopolíticas que afectan a las rutas comerciales, busca garantizarse un suministro estable y alternativo al que tradicionalmente obtiene de otras regiones.
La visita del ministro japonés de Agricultura a Jorf Lasfar, donde la OCP concentra buena parte de su capacidad industrial y logística, evidencia el interés por estrechar la cooperación bilateral en un sector crítico. Para Marruecos, la atención de una potencia asiática como Japón refuerza su posición como socio imprescindible en el mercado global de fosfatos y fertilizantes, en un momento de tensiones internacionales que amenazan la estabilidad de los precios y los flujos de alimentos.
El interés japonés por el fosfato marroquí tiene además implicaciones para España, país que comparte con Marruecos una estrecha relación comercial y geográfica. El refuerzo de los lazos entre Rabat y Tokio en este sector estratégico podría alterar el equilibrio de suministros en la región mediterránea, donde España también es un actor relevante en la producción y distribución de fertilizantes.




