La cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping, celebrada en Pekín los días 14 y 15 de mayo, ha suscitado reacciones de cautela y análisis estratégico en toda la región Asia-Pacífico. El encuentro, que abordó desde el programa nuclear iraní y el estrecho de Ormuz hasta Taiwán y el comercio bilateral, culminó con un comunicado conjunto que subraya una relación basada en la «estabilidad estratégica constructiva», según fuentes de la Casa Blanca.
Las reacciones regionales
Expertos consultados por War on the Rocks señalan que los países asiáticos observaron con lupa la sintonía entre ambos mandatarios, los acuerdos alcanzados y los puntos de fricción. En Japón, la cumbre ha sido recibida con aprensión: Tokio teme que un acercamiento entre Washington y Pekín pueda debilitar el compromiso de seguridad de Estados Unidos en la región, especialmente en lo relativo a las islas Senkaku/Diaoyu, según análisis de medios locales citados por los expertos.
En Corea del Sur, el Gobierno de Yoon Suk-yeol ha expresado su esperanza de que la cumbre contribuya a estabilizar la península coreana, aunque fuentes diplomáticas surcoreanas admiten en privado su preocupación por que Trump suavice su postura hacia Pekín en detrimento de la desnuclearización del Norte. Por su parte, el Gobierno de Taiwán siguió el encuentro con especial atención, dado que el estatus de la isla estuvo sobre la mesa. Aunque el comunicado conjunto no mencionó explícitamente el compromiso estadounidense con la autodefensa taiwanesa, Pekín interpretó la cumbre como un espaldarazo a su principio de una sola China.
El sudeste asiático y Filipinas
En el sudeste asiático, la ASEAN ha reaccionado con prudencia. El bloque, tradicionalmente reacio a tomar partido entre Washington y Pekín, observa cómo el creciente alineamiento regional podría forzar a sus miembros a elegir bando, según declaraciones de representantes diplomáticos filipinos recogidas por la prensa local. Filipinas, bajo el mandato de Ferdinand Marcos Jr., mantiene una posición ambivalente: mientras la cooperación militar con Estados Unidos se ha intensificado, el comercio con China sigue siendo vital. Los expertos consultados coinciden en que Manila intentará un delicado equilibrio entre ambos gigantes.
En el sur de Asia, la India también ha seguido la cumbre con atención. Aunque Nueva Delhi mantiene una alianza estratégica con Washington a través del diálogo cuadrilateral de seguridad (Quad), su relación con China sigue siendo tensa tras los enfrentamientos fronterizos de 2022. Analistas indios consideran que la cumbre podría suavizar las diferencias entre ambos gigantes a costa de los intereses indios, aunque fuentes oficiales indias no han emitido una reacción oficial.




