El Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón, en el Gobierno, ha aceptado a principios de junio las recomendaciones de su Consejo de Investigación de Seguridad para revisar los tres documentos fundamentales que definen la política de defensa del país: la Estrategia de Seguridad Nacional, el Programa de Defensa Nacional y el Marco de Cooperación Defensiva. La decisión representa un paso significativo hacia un cambio en la postura defensiva tradicional de Japón, con posibles implicaciones para el equilibrio estratégico en la región del Indo-Pacífico.
Un giro doctrinal hacia capacidades de ataque
Las recomendaciones, según fuentes del propio PLD, abogan por una reinterpretación del artículo 9 de la Constitución japonesa, que actualmente limita las Fuerzas de Autodefensa a un papel estrictamente defensivo. La revisión podría allanar el camino para que Japón adquiera capacidades de ataque preventivo, incluidos misiles de crucero de largo alcance y sistemas de ataque terrestre, algo que hasta ahora se consideraba tabú en la política japonesa de posguerra.
El Consejo de Investigación de Seguridad, un órgano asesor del PLD, ha argumentado que el entorno de seguridad regional, marcado por el creciente poder militar de China y las pruebas de misiles de Corea del Norte, exige una postura más proactiva. Japón, según esta lectura, no puede depender únicamente del paraguas nuclear estadounidense y necesita disuasión propia para proteger sus intereses, incluidas las islas Senkaku/Diaoyu, en disputa con Pekín.
Cooperación reforzada con EE.UU. y tensión con China
Paralelamente, las recomendaciones apuestan por una integración militar más estrecha con Estados Unidos. Se prevé la creación de un mando conjunto permanente entre las Fuerzas de Autodefensa japonesas y el Ejército estadounidense en Japón, así como el intercambio de datos de inteligencia en tiempo real. Este alineamiento, sin embargo, podría exacerbar las tensiones con China, que ya ha acusado a Tokio de abandonar su pacifismo constitucional para convertirse en un «títere» de Washington en la región.
La revisión de los documentos de defensa también incluye un aumento significativo del gasto militar. Aunque las cifras concretas no se han especificado en esta fase, el PLD planea elevar el presupuesto de defensa hasta el 2% del PIB en la próxima década, duplicando el nivel actual y equiparándolo al objetivo de la OTAN. Esto supondría un cambio drástico para un país que tradicionalmente ha mantenido su gasto en torno al 1% del PIB.
El proceso de revisión continuará durante los próximos meses, con la previsión de que los nuevos documentos sean aprobados por el Gabinete a finales de 2026. El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, ha respaldado las recomendaciones, calificándolas de «necesarias para garantizar la seguridad de Japón en una era de incertidumbre estratégica», según declaró en una reunión a puerta cerrada del PLD.




