La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha anunciado este martes que su Gobierno pretende acelerar el regreso de Italia a la energía nuclear mediante la implantación de reactores modulares de pequeña escala. La declaración, realizada durante una intervención pública, sitúa al país transalpino en la senda de la diversificación energética tras décadas de abandono de la fisión nuclear.
Un giro en la política energética
Italia cerró sus últimas centrales nucleares tras un referéndum en 1987, después del accidente de Chernóbil. Desde entonces, la energía nuclear ha sido un tema tabú en la política italiana. Sin embargo, el encarecimiento de los combustibles fósiles y los objetivos climáticos de la Unión Europea han llevado al Ejecutivo de Meloni a reconsiderar esta postura.
Los denominados small modular reactors (SMR) son una tecnología emergente que promete menores costes de construcción y un perfil de seguridad más elevado que las plantas tradicionales. Según la jefa del Gobierno italiano, estos reactores permitirían «garantizar un suministro energético limpio y estable» sin depender de las fluctuaciones del mercado internacional del gas.
Implicaciones europeas
El anuncio de Meloni se produce en un momento en que varios países de la UE, como Francia o Polonia, apuestan por la energía atómica para descarbonizar su economía. La Comisión Europea incluyó la energía nuclear en la taxonomía verde en 2022, aunque no todos los Estados miembros la respaldan. Alemania, por ejemplo, culminó su apagón nuclear en 2023.
La decisión italiana supone un impulso para la industria nuclear europea, que busca posicionarse frente a China y Rusia, líderes en la exportación de esta tecnología. «Italia quiere recuperar el tiempo perdido», ha subrayado Meloni.




