El Gobierno italiano, liderado por la primera ministra Giorgia Meloni, ha anunciado un plan de alto riesgo para reintroducir la energía nuclear en el país, centrado en reactores modulares pequeños (SMR). La medida, impulsada por el Ministerio de Transición Ecológica, busca resolver la crisis energética que arrastra Italia y reducir su dependencia del gas importado. Según fuentes del Ejecutivo, el objetivo es garantizar una base de carga firme para la industria nacional, en un movimiento soberanista que contrasta con el cierre nuclear en Alemania y España.
Italia carece de reactores operativos desde el cierre de las plantas de Caorso y Trino Vercellese en los años 80, tras los referendos que siguieron al accidente de Chernóbil. Ahora, el Ejecutivo de Meloni apuesta por los SMR, una tecnología de menor escala y supuestamente más segura, que podría instalarse en emplazamientos existentes. El plan, aún en fase de diseño, contempla la colaboración con empresas energéticas italianas y socios internacionales, aunque no se han detallado cifras concretas ni plazos.
El contexto geopolítico ha sido clave en el giro energético. Italia busca reducir su vulnerabilidad ante las tensiones en el suministro de gas, especialmente tras los cortes rusos y la inestabilidad en Argelia, su principal proveedor. El anuncio se produce en un momento en que otros países europeos como Francia ya operan una flota nuclear significativa, mientras que Alemania y España mantienen su calendario de cierre. La decisión italiana refuerza la pugna dentro de la UE sobre el papel de la energía atómica, un debate que ha dividido a los Estados miembros.
Los detalles del plan, incluidos los mecanismos de financiación y el marco regulatorio, se esperan para los próximos meses. El Ministerio de Transición Ecológica ha subrayado que los SMR se ajustan a los objetivos de descarbonización, al ser una fuente de energía baja en carbono. Sin embargo, los críticos señalan los elevados costes y los retrasos habituales en los proyectos nucleares, así como la cuestión irresuelta de los residuos radiactivos. Por ahora, el Ejecutivo italiano confía en que la apuesta por la fisión nuclear moderna sea la solución a su crisis energética.




