El Gobierno italiano ha decidido optar por los aviones cisterna de Airbus para reemplazar su flota actual, en un movimiento que refuerza la apuesta por el equipamiento militar europeo y supone un distanciamiento del proveedor estadounidense Boeing. El anuncio, realizado el 20 de mayo de 2026, refleja una tendencia creciente entre los países de la UE por priorizar la autonomía estratégica en materia de defensa.

Una flota que envejece

La Fuerza Aérea Italiana opera actualmente cuatro aviones cisterna Boeing 767, que entraron en servicio a partir de 2011. Con el paso de los años, la necesidad de renovar la capacidad de reabastecimiento en vuelo se ha convertido en una prioridad. La elección de Airbus supone sustituir gradualmente estos aparatos por el modelo A330 MRTT, el cisterna europeo más moderno del mercado.

Según fuentes del Ministerio de Defensa italiano citadas por la agencia de noticias especializada Defense News, la decisión responde a un análisis técnico y estratégico en el que primó la interoperabilidad con los aliados europeos. Italia se une así a países como España, Francia y Reino Unido, que ya operan el A330 MRTT, lo que facilitará las misiones conjuntas dentro de la OTAN y la UE.

Un giro geopolítico

Más allá de la pura logística militar, la elección de Airbus frente a Boeing tiene una lectura geopolítica clara: Italia apuesta por la soberanía industrial europea en un sector, el de defensa, donde Estados Unidos ha dominado tradicionalmente. La medida se enmarca en la estrategia de la Unión Europea por reducir su dependencia de proveedores externos, especialmente en un contexto de tensiones comerciales y estratégicas con Washington.

La compra de los cisternas Airbus por parte de Italia marca un hito en el realineamiento de las capacidades de defensa europeas hacia una mayor autonomía, según analistas del sector.

El contrato, cuyo valor no ha sido revelado oficialmente, incluirá previsiblemente un acuerdo de mantenimiento y formación con Airbus Defence and Space, con sede en España. La entrega de los primeros aparatos está prevista para 2028, según fuentes próximas a la negociación.

Con esta decisión, Italia se suma a la corriente de países europeos que buscan fortalecer su base industrial militar propia, en un momento en que el gasto en defensa aumenta en todo el continente tras la invasión rusa de Ucrania.