Los gobiernos de Israel y Líbano han acordado implementar el alto el fuego y contener a la milicia chií Hezbolá, según han confirmado fuentes diplomáticas este jueves. El pacto busca aplicar la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exige el desarme de las milicias en el sur del país y el despliegue exclusivo del Ejército libanés en la frontera con Israel.
Un acuerdo frágil en la frontera norte
El anuncio se produce tras varios meses de intercambios de fuego en la frontera entre ambos países, que han elevado la tensión en Oriente Próximo. La resolución 1701, aprobada en 2006 al término de la Segunda Guerra del Líbano, sigue sin cumplirse en su totalidad. Hezbolá mantiene una presencia armada en el sur libanés, mientras que Israel continúa patrullando la zona y realizando incursiones aéreas.
Según fuentes del Gobierno libanés, el acuerdo incluye medidas de confianza como la retirada gradual de las fuerzas israelíes de los puntos disputados y el refuerzo de la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL). Por su parte, Israel exige garantías de que Hezbolá no reconstruirá su infraestructura militar cerca de la frontera.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que “no toleraremos ninguna amenaza desde el norte” y que “Israel defenderá a sus ciudadanos por cualquier medio necesario”.
El líder de Hezbolá, Hasán Nasrala, no se ha pronunciado públicamente sobre el acuerdo, pero fuentes de la milicia han filtrado a medios locales que no aceptarán un desarme impuesto y que mantendrán su “derecho a resistir la ocupación israelí”.
Implicaciones regionales e internacionales
La comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos y Francia, ha respaldado el acuerdo y presiona a ambas partes para que lo cumplan. La Unión Europea, a través de su alto representante para Asuntos Exteriores, ha ofrecido apoyo logístico y financiero para el despliegue del Ejército libanés en el sur.
El pacto coincide con un momento de crisis diplomática entre Alemania y la ONU, después de que el país germano recibiera críticas por su postura en el conflicto. El representante alemán en Naciones Unidas fue llamada a consultas, lo que ha generado tensiones en el seno del Consejo de Seguridad.
El cumplimiento del alto el fuego es incierto. Hezbolá, que cuenta con un arsenal de misiles estimado en más de 150.000 proyectiles, sigue siendo un actor clave en la política libanesa. Cualquier intento de desarme por la fuerza podría desencadenar una nueva escalada bélica en la región.




