Israel y el grupo chií libanés Hezbolá han alcanzado un alto el fuego en Líbano, según fuentes estadounidenses, con mediación de Washington y sin la participación del Ejecutivo de Beirut. El acuerdo, fechado este viernes 19 de junio de 2026, se produce tras una ola de críticas por el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, en las que la situación libanesa constituye uno de los puntos más sensibles.

Una tregua mediada por Washington

El pacto llega después de semanas de tensiones en la frontera norte de Israel. Según fuentes estadounidenses, el cese de hostilidades busca rebajar la presión regional y desbloquear el diálogo entre la administración estadounidense y Teherán, cuyo eje pasa por el papel de Hezbolá como aliado iraní en el Mediterráneo oriental.

La tregua entre Israel y Hezbolá es la segunda en menos de un año, después de que un alto el fuego anterior se rompiera por enfrentamientos esporádicos. La región del sur de Líbano, controlada de facto por la milicia chií, ha sido escenario de intercambios de disparos y ataques con drones que han elevado la tensión en la frontera israelí.

División en Beirut

El Gobierno libanés, que no ha sido parte en las negociaciones, ha mantenido una posición ambigua respecto a las actividades de Hezbolá, al que buena parte de la comunidad internacional considera un grupo terrorista, aunque forma parte de la coalición gubernamental. La exclusión de Beirut del acuerdo genera dudas sobre su estabilidad a largo plazo.

La población civil atrapada en el conflicto recibe el alto el fuego con esperanza, pero su duración dependerá en última instancia de las conversaciones entre Washington y Teherán, que llevan meses estancadas.