Israel y Estados Unidos han firmado un acuerdo para la asignación de un terreno en Jerusalén donde se construirá la embajada permanente estadounidense, según informó este miércoles el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel. El pacto, sellado el 1 de julio de 2026, consolida el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, una decisión que adoptó el entonces presidente Donald Trump en 2017.

El acuerdo eleva el estatus de la actual sede diplomática, que hasta ahora operaba de forma provisional, y la convierte en una embajada de carácter definitivo. Aunque el comunicado oficial no precisó la ubicación exacta del solar ni el calendario de las obras, la firma representa un hito en la relación bilateral y un gesto de continuidad con la política de la administración estadounidense.

La decisión de situar la embajada en Jerusalén ha sido duramente criticada por la comunidad internacional, que considera que la ciudad tiene un estatus especial y debe ser objeto de negociación entre israelíes y palestinos. La Unión Europea, España y numerosos países latinoamericanos han manifestado su oposición a la medida, que consideran contraria al derecho internacional y a las resoluciones de la ONU.

El acuerdo llega en un momento de tensión regional, en el que la administración estadounidense busca reforzar su alianza con Israel mientras gestiona las relaciones con los países árabes. La firma del pacto ha sido recibida con satisfacción por el Gobierno israelí, que ve en la embajada permanente un símbolo de la legitimidad de su soberanía sobre la ciudad.