Israel ha anunciado este viernes la ruptura de relaciones con el secretario general de la ONU, António Guterres, después de que el organismo internacional incluyera al Ejército israelí en una lista de fuerzas armadas implicadas en violencia sexual en conflictos armados. La decisión, comunicada por el Ministerio de Exteriores israelí, supone un nuevo punto de inflexión en las ya tensas relaciones entre Tel Aviv y Naciones Unidas.
El informe, al que ha tenido acceso el diario israelí Haaretz, detalla 31 casos verificados de violencia sexual atribuidos a militares israelíes contra palestinos. Entre los incidentes documentados figuran presuntas violaciones grupales y disparos dirigidos a genitales, según fuentes del organismo internacional. La lista, que Guterres presentó ante el Consejo de Seguridad, incluye también a otros actores armados en distintas regiones del mundo.
La reacción de Israel no se ha hecho esperar. El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha calificado la inclusión como «una afrenta moral» y ha ordenado la congelación de todo contacto diplomático con la oficina de Guterres. «No permitiremos que se cuestione la legitimidad de nuestras Fuerzas de Defensa», declaró un portavoz del Ministerio de Exteriores.
La decisión israelí ha generado malestar en la comunidad internacional. La Unión Europea, a través de su Servicio de Acción Exterior, ha instado a ambas partes a rebajar la tensión y ha recordado que la lista de la ONU se basa en datos verificados. Por su parte, la Liga Árabe ha respaldado el informe y ha denunciado la «impunidad» de las fuerzas israelíes.
El momento de la ruptura coincide con una escalada de la violencia en Gaza y Cisjordania, donde las operaciones militares israelíes se han intensificado en las últimas semanas. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han exigido una investigación independiente de los casos recogidos en el informe.
El secretario general de la ONU, que no ha respondido oficialmente al anuncio israelí, se enfrenta a un desafío diplomático de primer orden. La ruptura de relaciones con un Estado miembro es una situación excepcional en la historia de Naciones Unidas y amenaza con paralizar los esfuerzos de mediación en Oriente Medio.




