El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha oficializado este martes las relaciones diplomáticas con Somalilandia al entregar las credenciales al embajador del territorio, Mohamed Hagi. El gesto culmina el proceso iniciado en diciembre de 2025, cuando el Gobierno israelí se convirtió en el primer país del mundo en reconocer formalmente a Somalilandia como una nación independiente de Somalia.
La ceremonia tuvo lugar el 19 de mayo de 2026, un día después de que Somalilandia conmemorara el 35 aniversario de su declaración de independencia, que nunca ha sido reconocida por la comunidad internacional ni por la vecina Somalia. Israel rompe así el statu quo diplomático en el Cuerno de África, una región estratégica para la seguridad y el comercio global.
El reconocimiento israelí afecta directamente a los intereses de España en la zona. Somalilandia se sitúa en el golfo de Adén, una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, donde faenan buques pesqueros españoles. Además, el nuevo eje diplomático altera el equilibrio regional con Marruecos, que mantiene estrechos vínculos con Israel y ha impulsado su propia influencia en África Occidental. La migración irregular desde el Cuerno de África también es una cuestión sensible para España, que podría ver cambios en los flujos migratorios si Somalilandia consolida su estatus.
La decisión de Israel ha sido recibida con críticas por parte de Somalia, que considera la medida una violación de su soberanía e integridad territorial. La Unión Africana también se ha opuesto al reconocimiento, defendiendo el respeto a las fronteras heredadas de la época colonial. Somalilandia, sin embargo, celebra el respaldo israelí como un paso clave para su aspiración de ser aceptada como un Estado independiente.
El acuerdo entre ambos países incluye la apertura de representaciones diplomáticas y la cooperación en materia de seguridad, agricultura y tecnología. La alianza refuerza la presencia de Israel en el Cuerno de África, donde ya mantiene vínculos con Etiopía, Kenia y Sudán, y le permite contrarrestar la influencia de actores como Turquía y Catar en la región.




