El primer ministro de Israel ha anunciado que su país reanudará y aumentará los ataques contra la milicia Hezbolá en el Líbano, en una ruptura del alto el fuego acordado previamente. La decisión fue comunicada este martes y cuenta con el respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien —según fuentes israelíes— habría aceptado que Israel conserve el derecho a atacar en todos los frentes.
La escalada se produce mientras funcionarios iraníes llegan a Doha para negociar un posible acuerdo con Washington que ponga fin al conflicto entre ambos países. La decisión israelí, no obstante, amenaza con dinamitar cualquier avance diplomático y disparar las tensiones en Oriente Medio.
Más de 3.000 muertos en el Líbano
Desde el pasado 2 de marzo, los bombardeos israelíes han causado más de 3.000 muertos en territorio libanés, según el Ministerio de Salud Pública del Líbano. La reanudación de los ataques prevé una intensificación de la ofensiva contra la milicia respaldada por Irán, lo que eleva el riesgo de una conflagración regional.
El primer ministro israelí justificó la decisión alegando la necesidad de garantizar la seguridad en la frontera norte, a pesar de que el alto el fuego firmado hace semanas establecía la desmilitarización de la zona y la retirada de las fuerzas israelíes.
Riesgo para la estabilidad regional
La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha mostrado su preocupación por el anuncio. España, como miembro de la UE y de la OTAN, sigue de cerca los acontecimientos dada su presencia en misiones de la ONU en el sur del Líbano (FINUL). La reanudación de las hostilidades pondría en riesgo la seguridad de los cascos azules y podría generar una nueva oleada de desplazados hacia el Mediterráneo.
El cierre de la vía diplomática con Irán en Doha, si se confirma la escalada israelí, abriría un escenario de confrontación directa entre Estados Unidos e Irán, con consecuencias impredecibles para el conjunto de la región.




