El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha ordenado a las Fuerzas de Defensa de Israel ampliar su control territorial en Gaza hasta el 70% de la franja, según declaró el propio mandatario. La decisión supone una violación del acuerdo de alto el fuego respaldado por Estados Unidos firmado en octubre de 2025, que fijaba el control israelí en el 60% del territorio. Netanyahu afirmó: «He dirigido a las FDI para tomar más territorio en Gaza», en un movimiento que tensa aún más la frágil tregua.

Presión para un magnicidio en Irán

Paralelamente, fuentes estadounidenses citadas por el portal Capital & Empire revelan que Israel está presionando a la administración de Washington para que reanude bombardeos intensos sobre Irán con el objetivo de asesinar al presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, uno de los principales negociadores nucleares de Teherán. La campaña solicitada incluiría también ataques contra infraestructuras petroleras iraníes.

Israel presiona a EE.UU. para reanudar bombardeos intensos sobre Irán y asesinar a Ghalibaf, según un informe clasificado que circula dentro del Gobierno estadounidense.

La petición israelí llega en un momento crítico para las negociaciones nucleares con Irán, en las que Ghalibaf desempeña un papel central. Su eliminación dinamitaría el proceso diplomático y supondría una escalada de enormes proporciones en Oriente Próximo, al combinar la expansión territorial en Gaza con una operación de magnicidio en territorio iraní.

Equilibrio regional en jaque

La doble escalada —terrestre en Gaza y diplomático-militar contra Irán— tensa tanto la relación entre Israel y Estados Unidos como el frágil equilibrio regional. Mientras Netanyahu busca legitimar la ocupación de nuevas zonas gazatíes, la presión para eliminar al negociador iraní sitúa a Washington ante un dilema: secundar a su aliado o contener una espiral bélica que podría descontrolarse.