Al menos siete personas han muerto este lunes en Líbano en ataques aéreos israelíes, que han alcanzado un campo de refugiados cerca de Baalbek y otras zonas del país. Entre las víctimas se encuentra el líder de la Yihad Islámica Palestina (PIJ), abatido junto a su hija adolescente, según fuentes libanesas.

Los bombardeos elevan el recuento de fallecidos desde el inicio de la guerra a más de 3.000 personas, según el balance del Ministerio de Sanidad libanés. La cifra incluye tanto a combatientes como a civiles, en uno de los conflictos más sangrientos que ha vivido el país en las últimas décadas.

El ataque contra el líder de la Yihad Islámica se produjo en un campo de refugiados palestinos en la región de Baalbek, en el este de Líbano. La operación israelí forma parte de la escalada militar que mantiene con el grupo chií Hezbolá y facciones palestinas armadas en el sur del país desde hace meses.

El Gobierno libanés ha condenado los bombardeos y ha reiterado su denuncia ante la comunidad internacional. La ONU, por su parte, ha instado a la moderación, aunque los ataques israelíes continúan de forma ininterrumpida desde que se reanudaron las hostilidades a gran escala a principios de año. La guerra, que comenzó tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, se ha cobrado ya más de 3.000 vidas en Líbano, según el recuento oficial. El conflicto se ha intensificado en las últimas semanas con bombardeos israelíes contra posiciones de Hezbolá en el sur y el este del país, así como contra objetivos palestinos en campos de refugiados. El líder asesinado era responsable de coordinar ataques contra Israel desde territorio libanés, según fuentes de seguridad. Su muerte, junto a la de su hija de 15 años, ha provocado condenas en todo el espectro político libanés y promesas de represalias por parte de los grupos armados palestinos.