El doctor Hussam Abu Safiya, considerado el médico más célebre de Gaza, sigue detenido en Israel desde hace más de 530 días sin que se hayan presentado cargos formales en su contra. Una fotografía difundida esta semana, la primera que se conoce desde principios de 2025, ha reactivado la alarma internacional sobre su estado de salud: el facultativo permanece en aislamiento desde hace 14 días en una celda tan reducida que apenas puede sentarse. La imagen, tomada por varios medios entre ellos France 24, fue exhibida ante el Tribunal Supremo israelí, que debe pronunciarse sobre un recurso presentado por su defensa.

Israel mantiene a Abu Safiya en régimen de incomunicación bajo acusaciones secretas que no han sido reveladas ni a su abogado. Junto a él, al menos otros trece médicos palestinos permanecen detenidos en condiciones similares, según denuncian organizaciones de derechos humanos. El caso ha traspasado las fronteras: la Organización Mundial de la Salud, Médicos Sin Fronteras y Amnistía Internacional han exigido en reiteradas ocasiones su liberación inmediata o, en su defecto, la formulación de cargos y un juicio público con todas las garantías.

Un símbolo de la emergencia sanitaria en Gaza

El cirujano pediátrico dirigía el Hospital Kamal Adwan, en el norte de la Franja, hasta que fue detenido por las fuerzas israelíes el 22 de diciembre de 2024. Durante las ofensivas militares de los últimos años, se convirtió en el rostro de la resistencia del personal sanitario gazatí, trabajando sin descanso para atender a heridos bajo bombardeo. Su captura, alegó Israel en su momento, se debía a vínculos con Hamás, extremo que el médico ha negado categóricamente y que hasta ahora no ha sido probado ante ningún tribunal.

La exhibición de la fotografía en la máxima instancia judicial israelí ha provocado una oleada de reacciones. El Comité Internacional de la Cruz Roja solicitó acceso inmediato al detenido para verificar su estado, mientras que el Parlamento Europeo ha registrado una pregunta urgente al Servicio Europeo de Acción Exterior. En Gaza, sus colegas denuncian que Abu Safiya sufre un deterioro físico progresivo y que la falta de luz natural y de espacio vital en la celda agrava su condición psicológica.

Es la primera vez en meses que tenemos una prueba visual de su estado. Está demacrado, enclaustrado y aislado. No es un preso político; es un rehén, porque no hay cargos ni proceso que lo justifique, según la legislación internacional.

La defensa de Abu Safiya ha presentado ante el Supremo israelí una petición de habeas corpus —figura del derecho anglosajón para exigir la liberación de un detenido ilegal—, argumentando que la detención administrativa sin juicio viola los principios básicos del Estado de derecho. Por el momento, el tribunal no ha fijado fecha para la vista del recurso.