El ejército israelí ha ordenado la evacuación de varias aldeas en el sur del Líbano, en un contexto de creciente violencia con el grupo chií Hezbolá. La medida refleja el colapso de la tregua acordada, que según fuentes militares israelíes ha quedado «solo sobre el papel» ante los recurrentes ataques mutuos.

La operación de evacuación afecta a localidades cercanas a la frontera, donde los enfrentamientos se han intensificado en las últimas semanas. El ejército israelí ha justificado la orden como una medida para proteger a la población civil, en medio de un repunte de los intercambios de fuego con Hezbolá, que cuenta con un importante arsenal en la zona.

La escalada tiene lugar en un área bajo la supervisión de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), que incluye un contingente español de unos 650 efectivos desplegados como parte de la misión de paz. La situación ha generado preocupación en los cuarteles generales de la ONU, que han instado a ambas partes a respetar la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que puso fin a la guerra de 2006.

Una tregua rota

El acuerdo de alto el fuego, alcanzado tras meses de negociaciones, preveía el cese de hostilidades y el repliegue de milicias armadas al norte del río Litani. Sin embargo, según observadores internacionales, ninguna de las partes ha cumplido íntegramente sus compromisos. Israel mantiene vuelos de reconocimiento sobre territorio libanés, mientras Hezbolá continúa reforzando sus posiciones en el sur, según denuncian fuentes israelíes.

En las últimas 48 horas, se han registrado disparos de cohetes desde el sur del Líbano contra el norte de Israel, que han sido respondidos con ataques de artillería y bombardeos selectivos de la aviación israelí. La violencia ha provocado desplazamientos de civiles en ambos lados de la frontera, aunque no se han reportado víctimas mortales en las últimas horas.

El Gobierno libanés, que no controla de facto el sur del país, ha condenado la escalada y ha pedido a la comunidad internacional que intervenga para evitar una guerra abierta. Por su parte, el Ministerio de Defensa israelí ha advertido de que no tolerará «ninguna amenaza» a sus fronteras.

Implicaciones para la misión española

El contingente español de la UNIFIL, desplegado en la zona desde hace décadas, opera en un entorno cada vez más volátil. Fuentes castrenses han confirmado que se han reforzado las medidas de seguridad en las bases y patrullas, aunque de momento no se ha ordenado ninguna reubicación del personal. La misión de la ONU sigue siendo la de supervisar el cese de hostilidades y apoyar a las Fuerzas Armadas libanesas en el sur.

La comunidad internacional observa con inquietud la evolución de los acontecimientos. La diplomacia europea ha hecho un llamamiento a la contención, mientras Estados Unidos ha reiterado su apoyo a Israel y ha instado a Hezbolá a cesar sus ataques. Una escalada mayor podría arrastrar a toda la región a un nuevo conflicto armado de consecuencias impredecibles.