Cerca de 20 personas han muerto en la última ola de ataques israelíes contra Líbano, según informaron fuentes locales este miércoles. Los bombardeos, que se han concentrado en zonas civiles de varias regiones del país, se producen a pesar de la reciente extensión del alto el fuego acordada entre las partes.

Una tregua frágil que no detiene la violencia

El Ejército israelí lanzó misiles contra distintos puntos del territorio libanés, incluyendo áreas residenciales en el sur y el este del país. Las autoridades libanesas no han precisado la cifra exacta de fallecidos, pero fuentes sanitarias locales elevan el balance provisional a cerca de veinte víctimas mortales, entre ellas varios civiles.

La extensión del alto el fuego, que debía consolidar la tregua alcanzada semanas atrás, no ha sido suficiente para frenar la escalada. Los ataques israelíes han sido justificados por fuentes militares israelíes como respuesta a presuntas violaciones previas por parte de grupos armados en Líbano, aunque el Gobierno libanés ha negado cualquier incumplimiento.

No se ha informado de bajas israelíes en estos ataques, mientras que Líbano denuncia que los bombardeos indiscriminados causan víctimas civiles y agravan la crisis humanitaria en el sur del país.

Reacciones y temor a una escalada regional

La comunidad internacional ha mostrado su preocupación por la ruptura de la tregua. Naciones Unidas ha instado a ambas partes a retomar el diálogo y evitar una escalada que podría desestabilizar toda la región. Mientras tanto, el Ejército libanés ha reforzado su presencia en las zonas bombardeadas y los hospitales atienden a decenas de heridos.

El ciclo de violencia amenaza con prolongar un conflicto que ya ha causado miles de desplazados y una grave crisis humanitaria en Líbano. Los analistas advierten de que, sin una intervención diplomática firme, la situación podría derivar en un enfrentamiento abierto entre Israel y las milicias libanesas, con consecuencias impredecibles para Oriente Medio.