Las fuerzas militares israelíes han llevado a cabo nuevas operaciones en la localidad de al-Rafid, en la gobernación de Quneitra, al suroeste de Siria, donde han acosado y detenido a civiles, según fuentes locales. Los soldados infiltraron el pueblo, detuvieron a varios agricultores y pastores, los interrogaron y posteriormente los liberaron. Los detalles sobre el objetivo de la operación son escasos, pero se enmarcan en la continua presencia israelí en la zona de amortiguamiento tras la caída del régimen de Assad.

Una zona de creciente tensión

La gobernación de Quneitra limita con los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967 y anexionado de facto. Desde el derrocamiento del presidente Bachar al Asad, las fuerzas israelíes han intensificado sus incursiones en el área, lo que ha elevado la tensión regional. La operación del 26 de junio es la última de una serie de acciones que, según observadores, buscan consolidar el control israelí en la zona de amortiguamiento establecida tras los acuerdos de alto el fuego de 1974.

Las autoridades israelíes no han emitido un comunicado oficial sobre los hechos, y la información procede de fuentes sobre el terreno en la provincia de Quneitra. La región, de interés estratégico por su proximidad al Mediterráneo y a las rutas migratorias, sigue siendo un foco de inestabilidad en la posguerra siria.

Un patrón de incursiones

Desde la caída del régimen de Asad a finales de 2024, Israel ha llevado a cabo decenas de operaciones en el sur de Siria, incluyendo incursiones terrestres y bombardeos contra objetivos militares. Aunque Tel Aviv justifica estas acciones como necesarias para garantizar la seguridad de sus fronteras, las autoridades sirias y organizaciones internacionales han denunciado violaciones de la soberanía siria. La detención y posterior liberación de civiles en al-Rafid se suma a un creciente número de incidentes en la región, que amenazan con desestabilizar aún más un área ya de por sí volátil.