El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció este domingo que las Fuerzas de Defensa de Israel han capturado el castillo de Beaufort, un enclave histórico y estratégico en el sur de Líbano, y ordenó «consolidar y extender» la presencia militar israelí en territorio libanés. La declaración, realizada sin precisar las zonas concretas que se pretenden ocupar, supone una escalada significativa en el conflicto regional.

Un símbolo de control estratégico

El castillo de Beaufort, construido en el siglo XII, domina la ruta hacia el interior de Líbano y ha sido escenario de enfrentamientos previos entre Israel y Hezbolá. Las tropas israelíes izaron la bandera de Israel en la fortaleza, un gesto que Netanyahu presentó como un paso decisivo en la lucha contra la milicia chií, según fuentes militares locales citadas por la prensa.

Hemos capturado el castillo de Beaufort, un bastión de Hezbolá, y he ordenado consolidar y extender nuestro control sobre las áreas que estaban bajo su dominio.

La operación, comunicada el 31 de mayo de 2026, se produce en un momento de tensión creciente en la frontera israelo-libanesa, donde los enfrentamientos se han intensificado desde octubre de 2023. Para Israel, la captura del castillo busca garantizar la seguridad de sus comunidades del norte, mientras que Hezbolá ha prometido resistir a la ocupación.

Implicaciones regionales

La extensión del control israelí en el sur de Líbano amenaza con desestabilizar aún más el Mediterráneo oriental, una zona de interés estratégico para la OTAN y la UE debido a las rutas energéticas y de transporte. «Cualquier ampliación de la ocupación israelí en Líbano incrementa el riesgo de una guerra regional», advirtió un alto funcionario de la ONU.