La aviación israelí bombardeó este domingo los suburbios del sur de Beirut, matando al menos a tres personas, entre ellas un comandante de Hizbulá, en un ataque que coincidió con señales de avance en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Fuentes próximas a las discusiones diplomáticas apuntan a que el objetivo del Estado judío era descarrilar el incipiente entendimiento.
El ataque, que según fuentes libanesas alcanzó un edificio de cinco plantas, se produjo mientras funcionarios iraníes y estadounidenses expresaban optimismo sobre un posible acuerdo. La cancillería iraní calificó la acción de «crimen terrorista» en un comunicado oficial: «La agresión cometida por el Estado judío contra la capital libanesa es un crimen terrorista».
Un ataque en plenas conversaciones
Las negociaciones entre Washington y Teherán, mediadas por Omán y Catar, habían alcanzado un punto crítico en las últimas horas, según fuentes diplomáticas. El bombardeo contra la capital libanesa, feudo de Hizbulá, aliado de Irán, ha sido interpretado por analistas regionales como un intento de torpedear el proceso justo cuando ambas partes anunciaban «progresos significativos».
La agresión cometida por el Estado judío contra la capital libanesa es un crimen terrorista.
El ejército israelí no ha emitido comentarios oficiales sobre las motivaciones, pero fuentes militares citadas por la prensa local aseguran que el objetivo era un comandante de Hizbulá responsable de ataques contra el norte de Israel. La organización chií libanesa confirmó la muerte de uno de sus mandos, si bien no ha detallado su identidad ni su rango.
Riesgo de escalada regional
El ataque ha disparado la tensión en la frontera entre Líbano e Israel, donde ambos bandos mantienen un pulso militar desde octubre de 2023. Hizbulá ha respondido con lanzamientos de cohetes contra posiciones israelíes en los altos del Golán, según informó el ejército israelí. La comunidad internacional, a través de la ONU, ha instado a la «contención máxima» para evitar una guerra abierta.
La Casa Blanca, por su parte, ha guardado silencio sobre la ofensiva israelí, aunque fuentes del Departamento de Estado aseguraron a agencias internacionales que el incidente «no obstaculizará» las conversaciones con Teherán. No obstante, el régimen iraní ha advertido de que «nuevas agresiones podrían tener consecuencias imprevisibles».




