Las fuerzas israelíes han intensificado sus ataques contra la infraestructura médica en el sur de Líbano durante el fin de semana, con al menos 20 muertos en distintos bombardeos, según fuentes locales. Los incidentes más graves se registraron en los distritos de Tiro y Nabatiye, donde un ataque contra la localidad de Sir al-Gharbiyeh dejó 11 fallecidos, entre ellos seis mujeres y un niño, y nueve heridos.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han bombardeado centros médicos y atacado ambulancias en varias ocasiones, bajo el argumento de que dichas instalaciones son utilizadas por Hezbolá. Sin embargo, organizaciones humanitarias internacionales denuncian que no existen pruebas que respalden estas acusaciones y que el número de trabajadores sanitarios muertos no deja de aumentar, lo que ha generado un creciente rechazo en la comunidad internacional.

El Ejército israelí ha emitido órdenes de evacuación para varias aldeas en el sur del país, alegando la necesidad de proteger a la población civil. No obstante, los bombardeos han continuado incluso sobre zonas residenciales, lo que ha obligado a miles de libaneses a huir de sus hogares en medio de una situación humanitaria cada vez más crítica.

La agencia de noticias nacional libanesa ha informado de que los ataques se han centrado en la región de Nabatiye, donde se registró el mayor número de víctimas mortales. Fuentes médicas locales han confirmado que entre los fallecidos hay personal sanitario, lo que ha provocado la indignación de organismos como la Cruz Roja y la OMS.

Israel continúa su invasión del sur de Líbano, en el marco de su ofensiva contra Hezbolá, pero la estrategia de atacar infraestructuras médicas está siendo ampliamente condenada por la comunidad internacional, que pide una investigación independiente sobre los hechos.