El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha declarado este lunes que el Ejército israelí no se retirará de Gaza incluso si Hamás se desarma, y ha anunciado planes para establecer tres asentamientos en el norte del enclave, en una zona que las fuerzas israelíes ya han arrasado. Las declaraciones representan un endurecimiento significativo de la postura oficial israelí y contradicen abiertamente las demandas internacionales de una retirada israelí de la Franja.
Una ocupación que se consolida
Durante una visita al norte de Gaza, Katz afirmó que «no nos retiramos de la Línea Amarilla», en referencia al perímetro de seguridad que Israel ha establecido dentro del territorio palestino. La declaración supone la primera vez que un alto cargo israelí vincula explícitamente la desmilitarización de Hamás con la permanencia indefinida de las tropas israelíes sobre el terreno. Hasta ahora, el Gobierno israelí había condicionado la retirada a un alto el fuego que contemplara la rendición de la milicia, pero no había descartado la retirada como parte de un acuerdo.
Katz detalló que su departamento tiene previsto construir tres asentamientos de tipo «Nahal», un modelo de colonia militarizada que combina funciones de defensa y agrícolas, utilizado históricamente por Israel para consolidar su presencia en los territorios ocupados. Los asentamientos se ubicarían en la zona septentrional de Gaza, donde el Ejército ha demolido barrios enteros para crear una franja de seguridad. La reanudación de la construcción de asentamientos en Gaza no se producía desde la retirada unilateral de 2005, cuando Israel desmanteló las colonias existentes en el marco del plan de desconexión.
La decisión de establecer nuevas colonias, según fuentes militares israelíes citadas por la prensa local, responde a la intención de crear una «zona de amortiguación permanente» que impida el lanzamiento de cohetes contra el sur de Israel. Sin embargo, la iniciativa supone de facto la anexión de una parte del enclave palestino, una medida que la comunidad internacional considera una violación del derecho internacional humanitario.
Israel no se retirará de Gaza incluso si Hamás se desarma.
La comunidad internacional, incluido el Gobierno de España, ha reiterado en las últimas semanas su rechazo a cualquier modificación unilateral de las fronteras de Gaza y ha pedido un alto el fuego que permita la entrada de ayuda humanitaria. La posición de Katz choca directamente con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que exigen la retirada israelí como paso previo a cualquier negociación política.
El conflicto en Gaza, que estalló en octubre de 2023 tras la ofensiva de Hamás contra el sur de Israel, ha causado decenas de miles de muertos y ha desplazado a la mayor parte de la población gazatí. La permanencia indefinida de las tropas israelíes y el establecimiento de asentamientos constituirían un cambio de paradigma en el conflicto, al consolidar una ocupación que Israel no ejercía sobre la totalidad de la Franja desde hacía dos décadas.




