El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha afirmado este domingo que su país se encuentra «muy cerca» de completar la misión de eliminar a todos los responsables de la masacre y la toma de rehenes perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023. «Prometí que todos y cada uno de los responsables de la masacre y la toma de rehenes serían eliminados, y estamos muy cerca de completar esta misión», declaró Netanyahu, según recogen medios internacionales. La declaración se produce en medio de una escalada de ataques israelíes sobre la Franja de Gaza que, según fuentes sanitarias del enclave, han causado al menos ocho muertos en las últimas horas.

Las palabras del mandatario israelí llegan en un momento de máxima tensión en Oriente Próximo, donde la ofensiva militar israelí contra Hamás ha causado ya más de 35.000 muertos, según el Ministerio de Sanidad gazatí, y ha provocado una crisis humanitaria de dimensiones catastróficas. Netanyahu no precisó plazos ni ofreció detalles operativos sobre el fin de la campaña militar, pero subrayó que su gobierno mantiene el objetivo de desmantelar por completo la capacidad militar y de gobierno de Hamás.

La comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto. Estados Unidos, principal aliado de Israel, ha reiterado su apoyo al derecho de autodefensa israelí, mientras que la Unión Europea ha instado en repetidas ocasiones a un alto el fuego inmediato. España, uno de los países europeos más críticos con la ofensiva israelí, ha solicitado el cese de las hostilidades y el respeto del derecho internacional humanitario.

Rehenes y negociaciones paralizadas

La suerte de los aproximadamente 130 rehenes que aún permanecen en manos de Hamás sigue siendo incierta. Los intentos de mediación de Catar, Egipto y Estados Unidos para lograr un acuerdo de tregua que incluya la liberación de los secuestrados no han dado frutos hasta el momento. Israel ha condicionado cualquier tregua a la destrucción de las capacidades militares de Hamás, mientras que el grupo islamista exige un cese permanente de las hostilidades y la retirada de las tropas israelíes de Gaza.

La declaración de Netanyahu se interpreta como un mensaje de firmeza dirigido tanto a la opinión pública israelí como a los mediadores internacionales, en un momento en que crecen las presiones internas e internacionales para poner fin a la guerra. Decenas de miles de personas se han manifestado en las últimas semanas en Tel Aviv y otras ciudades israelíes para exigir un acuerdo que permita el regreso de los rehenes.