Mientras la comunidad internacional centra su atención en las guerras en Líbano e Irán, Israel avanza de forma sistemática en la anexión de facto de Cisjordania. El proceso, que incluye la expansión de asentamientos y el refuerzo del control militar, apenas genera reacciones diplomáticas.

La ocupación silenciosa se apoya en múltiples instrumentos jurídicos, administrativos y de seguridad, según denuncian analistas de Oriente Medio. El Gobierno israelí ha intensificado las expropiaciones de tierras, la construcción de nuevas viviendas para colonos y las restricciones a la movilidad palestina, todo ello sin que la ONU o las potencias occidentales actúen de forma efectiva para frenarlo.

Analistas de la región señalan que la anexión de baja intensidad prosigue sin apenas oposición internacional. «La continua toma de control de Cisjordania por parte de Israel no provoca ninguna reacción apreciable», afirman.

Un tablero geopolítico desatento

La atención global está volcada en los conflictos de alta intensidad en la región: la guerra en Líbano y la escalada con Irán. Esta situación deja a Cisjordania en un segundo plano, lo que permite a Israel avanzar sin la presión mediática ni diplomática que habría afrontado en otras circunstancias.

Para los palestinos, la anexión silenciosa supone una pérdida irreversible de territorio y la consolidación de un control israelí que viola el derecho internacional. Cisjordania es considerada territorio ocupado según las resoluciones de la ONU, y la expansión de asentamientos constituye una infracción del Cuarto Convenio de Ginebra. Sin embargo, ningún actor internacional ha tomado medidas concretas para detener el proceso.

Implicaciones a largo plazo

La estrategia israelí podría llevar a la anexión total de Cisjordania, eliminando cualquier posibilidad de un Estado palestino viable. El Gobierno de Benjamín Netanyahu, respaldado por sectores ultranacionalistas, considera este territorio como parte histórica de Israel.

Organizaciones de derechos humanos han denunciado que las tácticas israelíes incluyen el desalojo forzoso de comunidades palestinas, la confiscación de tierras y la imposición de un régimen militar que dificulta la vida cotidiana. La comunidad palestina, por su parte, carece de respaldo internacional efectivo para oponerse al avance israelí.