Cuatro meses de conflicto en la región han transformado de manera fundamental las relaciones entre Irán y los estados del Golfo Pérsico, según un análisis difundido este viernes. La desconfianza mutua crece, pese a que ambas partes dependen de la estabilidad regional para sus intereses económicos y estratégicos.
El análisis, publicado por medios alemanes y recogido por diversas fuentes, señala que el cambio en la dinámica entre Teherán y monarquías como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos tiene implicaciones directas para los precios del petróleo y el gas, así como para la seguridad energética de Europa y, en particular, de España.
La escalada bélica de los últimos cuatro meses ha reconfigurado alianzas y ha puesto a prueba los frágiles acuerdos de distensión que se habían alcanzado en los años anteriores. «Das Misstrauen wächst, obwohl sie aufeinander angewiesen sind» (la desconfianza crece, aunque dependen unos de otros), reza una de las conclusiones del análisis.
Implicaciones energéticas para Europa
El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del crudo mundial, sigue siendo un punto crítico. Cualquier interrupción en el suministro afectaría de lleno a los países importadores de la UE, entre ellos España, que mantiene una dependencia considerable del gas licuado y del petróleo procedentes de la región.
Los analistas consultados no descartan que la tensión actual pueda traducirse en un incremento de los precios energéticos a corto plazo, lo que agravaría la presión inflacionista en el continente europeo. La incertidumbre geopolítica, sumada a la falta de canales de comunicación fiables entre las partes, complica cualquier previsión sobre la evolución del mercado.




