El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, ha confirmado este jueves que los presidentes de Irán y Estados Unidos han firmado de forma digital un memorando de entendimiento para poner fin a las hostilidades que enfrentan a ambos países desde hace meses. La rúbrica presencial, prevista inicialmente para el viernes 19 de junio en Suiza, queda así en un segundo plano, aunque fuentes diplomáticas indicaron que la ceremonia formal en Ginebra mantiene su agenda.

Los detalles del acuerdo

El llamado «Memorando de Islamabad», en referencia a la capital paquistaní donde se celebraron las negociaciones, ha sido facilitado por una coalición de mediadores regionales que incluye a Pakistán, Arabia Saudí, Catar y Turquía. Según el texto conocido del acuerdo, Irán y Estados Unidos se comprometen a cesar las operaciones militares ofensivas y a reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, una de las vías de navegación más estratégicas del mundo.

El memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos ha sido firmado digitalmente por los presidentes de ambos países.

El impacto en los mercados ha sido inmediato. El crudo Brent de referencia en Europa ha caído hasta los 79 dólares por barril, un nivel no visto desde antes del inicio de las hostilidades. “Para el mercado petrolero, el punto más importante es que Washington parece haber retrocedido no solo de su bloqueo físico al estrecho, sino también de su exigencia de desmantelamiento del programa nuclear iraní como condición previa”, señaló un analista del Center for Strategic and International Studies (CSIS) citado por la agencia AFP.

Reacciones y actores regionales

El portavoz Baghaei no detalló el contenido completo del memorando, pero fuentes cercanas a las negociaciones indicaron que el acuerdo aborda tanto el cese de fuego como la reapertura del estrecho y el inicio de conversaciones sobre cuestiones nucleares y no nucleares en una fase posterior. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, que encabezó el equipo negociador de Teherán, ha visto reforzada su posición política interna tras el éxito de las gestiones.

En el lado estadounidense, la Administración Trump ha defendido el acuerdo como un paso necesario para evitar una escalada regional de costes impredecibles. No obstante, sectores conservadores en Washington han criticado la retirada de las exigencias previas sobre el programa nuclear iraní. El papel de los mediadores regionales —especialmente Pakistán y Arabia Saudí— ha sido clave para superar los últimos escollos en la redacción del documento.