El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, culpó a Irán por adelantado de cualquier fracaso en las negociaciones nucleares en curso. «Si fracasa el acuerdo, será 100% culpa de Irán», declaró este 25 de mayo en un tono que anticipa una postura dura de Washington, mientras el crudo Brent sufría una nueva caída.

Las declaraciones de Rubio se producen después de que, según informaciones recogidas por medios estadounidenses, el presidente Donald Trump habría recibido presiones de grupos sionistas que lo estarían alejando de un posible acuerdo nuclear. Un informe del 23 de mayo señala que existen «250.000.000 de razones» para explicar ese giro, en velada referencia a las presiones financieras que operan en el circuito político de Washington.

Las negociaciones, cuyo escenario no se ha precisado, buscan destensar el programa nuclear iraní, pero la desconfianza mutua y las presiones internas amenazan con descarrilar el proceso. Como muestra de esa volatilidad, los contratos de futuros del crudo Brent —referente global— retrocedieron un 4,62% el 25 de mayo, cotizando por debajo de los 100 dólares, en torno a los 98,76 dólares por barril, según datos del mercado.

Presiones internas y volatilidad en los mercados

La caída del petróleo refleja precisamente las expectativas de un posible entendimiento que aumentaría la oferta de crudo iraní en el mercado internacional. Sin embargo, las acusaciones de Rubio y las informaciones sobre la influencia de grupos de interés en la Casa Blanca siembran dudas sobre el futuro de las conversaciones, que siguen rodeadas de incertidumbre.

El cruce de acusaciones y la dependencia de factores geopolíticos mantienen al mercado energético en vilo, con el barril de Brent rondando los 99 dólares, un nivel que no se veía desde antes de las últimas sanciones a Teherán.