Irán considera que las amenazas militares del presidente estadounidense Donald Trump son un farol, aunque se prepara para otra ronda de ataques aéreos de Estados Unidos en Oriente Próximo, según analistas y fuentes diplomáticas consultadas. La administración Trump mantiene una postura agresiva hacia Teherán, combinando sanciones y despliegue militar, pero la convicción en los círculos de seguridad iraníes es que Washington no está dispuesto a una guerra total.
La escalada verbal y militar se ha intensificado en las últimas semanas, con Estados Unidos realizando bombardeos en Irak, Siria y Yemen contra fuerzas vinculadas a Irán. Sin embargo, desde Teherán, los ataques se interpretan como una demostración de fuerza limitada, diseñada para presionar en las negociaciones nucleares y disuadir futuras represalias, más que como un preludio de una invasión a gran escala.
Preparativos iraníes para la represalia
Pese a la percepción de que Trump está blufando, Irán ha puesto en alerta a sus fuerzas militares y a las milicias aliadas en la región. Fuentes de seguridad regionales señalan que Teherán ha reforzado la defensa aérea y ha distribuido misiles de corto alcance a sus unidades en Irak y Siria. La estrategia iraní sería responder con ataques calculados contra bases estadounidenses o intereses de Israel, evitando una confrontación directa que pudiera desencadenar una guerra abierta.
El experto del Middle East Institute, Alex Vatanka, explicó que “Irán cree que la administración Trump no quiere otra guerra en Oriente Próximo, pero subestima el riesgo de un error de cálculo. Ambos bandos están atrapados en una espiral de acciones y reacciones que puede salirse de control”.




