El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, declaró este lunes que el país está listo para afrontar cualquier escenario de conflicto con Estados Unidos. La advertencia se produce en un momento de creciente tensión bilateral, en el que las negociaciones nucleares siguen estancadas y el tablero geopolítico regional se ve sacudido por la guerra en Ucrania.

«Irán está preparado para cualquier escenario de conflicto con Estados Unidos», afirmó Baghaei en una rueda de prensa en Teherán, sin precisar medidas concretas ni plazos. La declaración, recogida por la agencia Sputnik, supone un endurecimiento del tono por parte de la República Islámica, que tradicionalmente ha mantenido una postura de disuasión frente a la presión estadounidense.

Un contexto de máxima alerta

Las relaciones entre Teherán y Washington atraviesan uno de sus momentos más tensos desde la retirada estadounidense del acuerdo nuclear en 2018. La falta de avances en la vuelta al pacto, sumada al despliegue militar de EE.UU. en la región del Golfo Pérsico, ha elevado la posibilidad de un enfrentamiento directo. Analistas iraníes interpretan la declaración de Baghaei como un mensaje dirigido tanto a la administración de Joe Biden como a los aliados regionales de Washington, en especial Israel y Arabia Saudí.

El portavoz iraní no vinculó explícitamente la advertencia a la guerra en Ucrania, pero el conflicto ha agravado las divisiones geopolíticas. Mientras Irán mantiene lazos militares con Rusia, EE.UU. ha acusado a Teherán de suministrar drones a Moscú para su uso en Ucrania, algo que Irán niega. La sombra de una escalada regional planea sobre las declaraciones, en un momento en que las rutas de navegación del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz son considerados puntos estratégicos clave.

La postura iraní busca disuadir cualquier acción militar estadounidense, dejando claro que una agresión no quedaría sin respuesta.

Las palabras de Baghaei se inscriben en la doctrina de defensa iraní, que prioriza la capacidad de respuesta asimétrica. Aunque no hay indicios de una movilización militar inmediata, la retórica de Teherán sugiere que el país se prepara para un posible endurecimiento de las sanciones o incluso para ataques limitados. La comunidad internacional sigue con atención los movimientos en la región, mientras diplomáticos europeos intentan reactivar sin éxito el diálogo nuclear.