Pocos fuera de Irán, su «Eje de la Resistencia» y sus partidarios internacionales creían que el país persa evitaría el destino de Irak, Libia y Siria. Sin embargo, Teherán ha logrado preservar su soberanía y mantener su influencia regional, en lo que algunos analistas califican como un «sorpaso histórico».

El analista geopolítico Andrew Korybko sostiene que la capacidad de Irán para sostener su infraestructura energética y su papel como potencia energética global han sido claves para evitar el colapso. El país cuenta con una de las mayores reservas de petróleo y gas del mundo, lo que le otorga un peso estratégico en el mercado internacional de hidrocarburos.

Según esta lectura, la presión internacional, especialmente de Estados Unidos y sus aliados, no ha logrado desestabilizar al régimen iraní como ocurrió en otros países de la región. La supervivencia de Irán como actor soberano tiene implicaciones directas para el equilibrio del mercado energético y la geopolítica de Oriente Medio.

«Pocos fuera de Irán, su Eje de la Resistencia y sus partidarios internacionales pensaban que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria», señala Korybko en su análisis, destacando que el país ha logrado sortear las amenazas externas mediante una combinación de diplomacia, disuasión militar y alianzas regionales.

El mantenimiento de la influencia iraní en países como Siria, Irak y Líbano, a través de grupos aliados, ha sido otro factor determinante. Mientras que potencias como Estados Unidos han reorientado sus prioridades estratégicas hacia Asia, Irán ha aprovechado el vacío para consolidar su posición.