Irán posee cerca de diez toneladas de uranio enriquecido, según el último informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) fechado el 28 de mayo de 2026. La comunidad internacional centra su preocupación en unos 440 kilogramos de material que ya superan el 60% de pureza, un nivel muy próximo al 90% necesario para fabricar un arma nuclear. Expertos consultados por el OIEA advierten de que ese material podría alcanzar el grado de armamento en pocas semanas, lo que eleva la tensión diplomática con Estados Unidos.
La presión de Trump sobre Teherán
El presidente estadounidense, Donald Trump, insiste en que Teherán debe entregar todas sus reservas estratégicas de uranio enriquecido como condición previa a cualquier negociación. Desde la Casa Blanca se exige un desmantelamiento completo del programa nuclear iraní, mientras que Irán defiende su derecho a desarrollar actividades nucleares con fines civiles. La postura de Washington choca con la de Teherán, que no está dispuesto a renunciar a su programa sin garantías de alivio de las sanciones.
La principal preocupación internacional se concentra en unos 440 kilos que ya superan el 60% de pureza. Expertos advierten que ese material podría alcanzar en pocas semanas el 90% necesario para fabricar un arma nuclear, según fuentes del OIEA.
El pulso nuclear iraní tiene implicaciones directas para España. La dependencia energética española del exterior y la estabilidad en el Mediterráneo y Oriente Próximo, regiones clave para el suministro de hidrocarburos y el flujo migratorio, hacen que cualquier escalada en el programa nuclear iraní sea un asunto de interés estratégico para Madrid. El Gobierno español sigue de cerca las negociaciones, que se desarrollan en un clima de máxima tensión entre Washington y Teherán.
Qué podría hacerse con ese uranio
El ingeniero y físico nuclear Darío Junchik ha explicado que las diez toneladas de uranio enriquecido incluyen diferentes grados de pureza, desde material apto para reactores nucleares hasta el cercano al 60%. Con la tecnología actual, Irán podría convertir ese material en varias cabezas nucleares en un plazo relativamente corto si decidiera avanzar hacia el 90%. Estados Unidos exige la entrega total de las reservas como gesto de buena voluntad, pero Teherán considera esa exigencia una injerencia en su soberanía.
Mientras tanto, el OIEA mantiene inspectores sobre el terreno y ha solicitado acceso a instalaciones no declaradas. La comunidad internacional aguarda una respuesta de Irán a las demandas de Washington, en un escenario que recuerda a los momentos más críticos de la crisis nuclear de los años anteriores.




