El Gobierno de Estados Unidos busca un acuerdo con Irán para garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, pero las fuertes divisiones políticas y económicas internas están erosionando su capacidad negociadora, según fuentes del Departamento de Estado. El estrecho, por donde transita el 20% del crudo mundial, se ha convertido en el escenario de una pugna diplomática que refleja las tensiones dentro de la administración estadounidense.

Divisiones internas y presión del Congreso

La administración Trump enfrenta presiones encontradas. Por un lado, el Congreso empuja a una postura dura contra Irán, mientras que los grupos de presión petrolera, afectados por la inestabilidad en la región, reclaman una salida negociada que evite una interrupción del suministro. Según un asesor del Departamento de Estado, «las divisiones internas están erosionando nuestra capacidad de negociar desde una posición de fuerza». Esta fragmentación ha permitido que Teherán imponga parte de las condiciones en la mesa, tal como señala el profesor de relaciones internacionales Guillermo Morales.

Irán, fortalecido en la negociación

Para Teherán, la coyuntura resulta favorable. La falta de una estrategia clara por parte de Washington ha llevado la discusión hacia el control del estrecho, un punto clave para la seguridad energética global. Según analistas, Irán arriba fortalecido a la negociación, lo que podría traducirse en concesiones significativas por parte de Estados Unidos. La percepción de una posible derrota política para Donald Trump crece entre los círculos diplomáticos, mientras el proceso sigue en curso sin un horizonte claro de acuerdo.