Irán ha lanzado un ataque con misiles contra Israel, según anunciaron este domingo los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). El lanzamiento se produjo alrededor de las 21:38 hora local del 7 de junio de 2026, en una escalada que eleva la tensión regional a niveles críticos.
En un comunicado difundido por la agencia oficial iraní, los CGRI afirmaron que la operación está dirigida «contra el Estado judío», sin precisar el número de proyectiles lanzados ni los objetivos concretos. Hasta el momento, las autoridades israelíes no han confirmado impactos ni víctimas, aunque han activado los sistemas de defensa antimisiles y las sirenas de alerta en varias ciudades del centro y sur del país.
Un ataque sin precedentes
Este ataque supone la primera vez que Irán lanza misiles directamente desde su territorio contra Israel, un paso que va más allá de los enfrentamientos previos a través de milicias aliadas en Siria, Líbano o Yemen. La comunidad internacional ha reaccionado con llamamientos urgentes a la contención. Estados Unidos, principal aliado de Israel, ha sido informado del ataque y ha desplegado activos de defensa en la región, según fuentes del Pentágono.
El Consejo de Seguridad de la ONU ha convocado una reunión de emergencia para abordar la situación. Por su parte, el régimen iraní justifica la acción como respuesta a lo que califica de «agresiones continuas del régimen sionista», en alusión a los recientes ataques atribuidos a Israel contra instalaciones militares iraníes en Siria.
Implicaciones regionales y globales
La escalada amenaza con desencadenar un conflicto de mayor envergadura en Oriente Medio. Israel ya ha advertido que responderá con fuerza a cualquier agresión directa. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, convocó de urgencia al gabinete de seguridad para evaluar las opciones de respuesta. Las bolsas asiáticas han registrado caídas en la apertura del lunes ante el temor a una conflagración regional.
Los analistas consideran que este ataque marca un punto de inflexión en la confrontación entre ambos países, que durante décadas han librado una guerra encubierta. La posibilidad de que el conflicto se extienda a otros actores, como Hezbolá en Líbano o las milicias proiraníes en Irak, incrementa el riesgo de una guerra abierta en la región.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha instado a ambas partes a la máxima moderación y ha pedido un alto el fuego inmediato. La comunidad internacional sigue con atención los próximos movimientos en un conflicto que puede tener consecuencias globales.




