Las autoridades iraníes han anunciado la celebración de seis días de duelo oficial por la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la Revolución Islámica, asesinado en un ataque aún no reivindicado. El régimen ha convertido el duelo en una demostración de poder dirigida tanto a la población interna como a los actores regionales, según informan medios locales.
Las ceremonias arrancaron este jueves 2 de julio de 2026 y se extenderán durante casi una semana, sin que se haya precisado aún la fecha del funeral. La cúpula religiosa y militar iraní ha hecho un llamamiento a la unidad y ha desplegado un amplio dispositivo de seguridad en las principales ciudades del país.
Trauer um Ayatollah wird zur Machtdemonstration (El duelo por el ayatolá se convierte en una demostración de poder), ha resumido la prensa internacional.
Incertidumbre en Oriente Próximo
La muerte de Jamenei, que dirigió Irán durante más de tres décadas, abre un periodo de incertidumbre en Oriente Próximo. El vacío de poder en la cúpula iraní podría afectar a la seguridad regional, al precio del petróleo y a las relaciones con Israel y Occidente. España, como actor ribereño del Mediterráneo, sigue de cerca la evolución de los acontecimientos, dado su interés directo en la estabilidad de la región.
El régimen iraní ha tratado de proyectar una imagen de fortaleza y control, orquestando multitudinarias concentraciones de duelo en Teherán y otras ciudades. La Guardia Revolucionaria ha sido desplegada para garantizar el orden y prevenir posibles disturbios, en un contexto en el que la sucesión del líder supremo se presenta como el principal desafío político interno.




