El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) lanzó en la madrugada de este jueves un ataque contra una base aérea estadounidense, en represalia por un bombardeo previo de Estados Unidos cerca del aeropuerto de Bandar Abbas, en el sur de Irán. El incidente, que supone una violación del alto el fuego vigente, eleva el riesgo de escalada regional.
Un ataque en plena madrugada
Según informaron fuentes oficiales iraníes, el ataque del IRGC se ejecutó a las 4:50 hora local (01:00 GMT). La Guardia Revolucionaria justificó la acción afirmando que se produjo «después de un ataque estadounidense a primera hora de la mañana cerca del aeropuerto de Bandar Abbas».
No se han precisado los daños causados en la base estadounidense ni el tipo de armamento utilizado por Irán, ni se ha informado de víctimas en ninguno de los dos bandos. El Pentágono no ha emitido declaraciones hasta el momento, aunque fuentes del Departamento de Defensa estadounidense han confirmado el impacto de proyectiles iraníes contra una instalación militar de la coalición en la región.
Respuesta a una amenaza previa
La acción se produce apenas un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con una respuesta «arrolladora» ante cualquier provocación iraní. Desde la perspectiva de analistas de seguridad regional, el ataque iraní representa un desafío a la capacidad de disuasión de Washington en Oriente Próximo, en un contexto de alto el fuego frágil entre ambas potencias.
El bombardeo estadounidense previo cerca de Bandar Abbas, que habría tenido como objetivo supuestamente instalaciones militares iraníes, aún no ha sido confirmado oficialmente por Washington. Sin embargo, el IRGC lo ha utilizado como justificación inmediata para su represalia. La escalada entre ambos países, según expertos consultados, amenaza con arrastrar a otras potencias regionales y poner en jaque los esfuerzos diplomáticos internacionales para contener el conflicto.




