El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció este martes la conclusión de una serie de ataques de «autodefensa» contra objetivos iraníes cerca del estrecho de Ormuz, después de que un helicóptero militar Apache estadounidense fuera derribado en la zona. Horas después, Irán lanzó una oleada de drones y misiles contra instalaciones militares de Estados Unidos en Bahréin y Jordania, en una escalada crítica del conflicto bilateral.

El incidente más grave desde que comenzaron las hostilidades abiertas entre ambos países ocurrió el 10 de junio de 2026, según confirmaron fuentes del Pentágono a medios internacionales. El derribo del helicóptero, atribuido por Washington a fuerzas iraníes, desencadenó una respuesta armada inmediata.

Hemos completado ataques de autodefensa contra objetivos iraníes en las proximidades del estrecho de Ormuz, como respuesta a la agresión contra nuestro personal y equipo.

La represalia iraní no se hizo esperar. Los Guardianes de la Revolución atacaron con misiles y drones bases estadounidenses en Bahréin —sede de la Quinta Flota de la Armada— y en Jordania, país aliado clave en la región. No se han reportado de forma inmediata víctimas mortales, pero varios militares resultaron heridos en las instalaciones jordanas, según fuentes militares anónimas.

El estrecho de Ormuz, punto crítico

El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de la tensión. Irán había amenazado repetidamente con cerrar el paso en caso de conflicto armado, mientras que Washington mantiene una presencia naval permanente en la zona para garantizar la libre navegación.

La Casa Blanca no se ha pronunciado oficialmente sobre si lanzará una nueva ofensiva o si dará por concluida la operación. Teherán, por su parte, calificó los ataques de «agresión injustificada» y advirtió que responderá con mayor contundencia si el territorio iraní vuelve a ser atacado.

La escalada ha provocado una subida inmediata del precio del petróleo, que superó los 95 dólares por barril en las primeras horas de negociación en Asia, y ha encendido las alarmas en las capitales europeas y en los países del Golfo, que temen un conflicto regional descontrolado.