Un avión cisterna KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) ha sido avistado en la base aérea de Mildenhall (Reino Unido) con visibles daños estructurales provocados por la defensa antiaérea iraní. La imagen, captada por aficionados a la aviación durante el fin de semana anterior al 26 de mayo de 2026, constituye la última evidencia pública del desgaste que sufre la flota de reabastecimiento estadounidense en el conflicto con Irán.
Un blanco prioritario para Irán
Los KC-135, aeronaves clave para prolongar el alcance de los cazas tácticos en misiones ofensivas, se han convertido en un objetivo recurrente de los sistemas de defensa iraníes por su vulnerabilidad y su valor estratégico. Según fuentes de la USAF citadas por agencias internacionales, al menos tres cisternas han resultado dañadas en las últimas dos semanas en la región del Golfo Pérsico, aunque ninguna ha sido derribada.
La aeronave avistada en Mildenhall muestra impactos de metralla en el fuselaje trasero y en el ala derecha, así como parches de reparación temporal instalados durante una escala de emergencia. No se ha confirmado oficialmente si el avión realizó una parada operativa o si fue desviado para evaluar los daños.
El coste de la guerra aérea
El Pentágono ha evitado hasta ahora ofrecer un balance detallado de las pérdidas en la guerra con Irán, pero los daños visibles a las plataformas de apoyo logístico apuntan a una presión creciente sobre la capacidad de proyección aérea estadounidense. El KC-135, diseñado en los años 50, carece de contramedidas modernas frente a sistemas como los misiles tierra-aire iraníes Khordad 15, y su gran perfil radar lo convierte en un blanco fácil.
Analistas del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) estiman que la tasa de baja de cisternas en el teatro iraní duplica la de cualquier conflicto previo, lo que obligará a Washington a reforzar su flota con unidades de reserva o a replantear sus tácticas de reabastecimiento en vuelo.




