El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves la firma de un memorando de entendimiento con Irán, según declaró a la prensa tras una cena con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el Palacio de Versalles. «Está firmado, acabo de firmarlo», afirmó Trump. Horas después, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ismail Baghaei, ratificó que el documento «ya fue firmado digitalmente», en lo que supone el primer paso para poner fin al conflicto bélico que enfrenta a ambos países desde el pasado 28 de febrero, cuando Washington y Tel Aviv atacaron conjuntamente la República Islámica.

Sin embargo, Teherán ha insistido en una condición que limita el alcance del acuerdo. «El uranio enriquecido no saldrá del territorio iraní», declaró Baghaei, reiterando una línea roja que la diplomacia iraní ha defendido durante meses. La postura condiciona cualquier avance posterior y deja abierta la incógnita sobre cómo se verificará el cumplimiento del pacto sin que el material nuclear abandone el país.

Un conflicto de alto riesgo

Las hostilidades estallaron a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar contra instalaciones nucleares y militares iraníes. Desde entonces, el régimen de los ayatolás ha respondido con ataques de represalia y ha acelerado su programa de enriquecimiento, acumulando material fisible por encima del límite del 3,67 % establecido en el acuerdo nuclear de 2015. El memorando firmado ahora busca detener la escalada, pero la exigencia iraní de mantener el uranio enriquecido en su territorio choca con las demandas tradicionales de Occidente de exportarlo como garantía de no proliferación.

El jefe de la diplomacia iraní no precisó los detalles técnicos del documento, pero fuentes cercanas a la negociación citadas por la agencia rusa Sputnik indican que se trata de un acuerdo marco que deberá ser desarrollado en rondas posteriores. La comunidad internacional sigue con atención los próximos pasos, mientras Trump ha insinuado que nuevas reuniones podrían celebrarse en las próximas semanas. Por ahora, la llave de la desescalada sigue en manos de Teherán.