Desde que estalló la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero de 2026, las autoridades iraníes han desplegado una intensa campaña de propaganda en las calles de Teherán. Grandes vallas publicitarias instaladas en puntos clave de la capital muestran imágenes y mensajes que vinculan al mitológico arquero persa Arash con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein, en un intento por deslegitimar a sus adversarios y movilizar a la opinión pública nacional.

La propaganda, difundida tanto en medios tradicionales como en redes sociales, se actualiza constantemente para reflejar los acontecimientos del conflicto. Según fuentes locales, las vallas han aparecido en zonas de gran visibilidad como las plazas Azadi y Enghelab, y en las principales autopistas de la ciudad.

En la mitología persa y la narrativa de conspiración

La figura de Arash, un héroe que según la tradición persa lanzó una flecha para delimitar las fronteras de Irán, es utilizada como símbolo de resistencia y soberanía. Al vincularlo con Epstein —cuya muerte en prisión en 2019 sigue siendo objeto de teorías conspirativas—, la propaganda iraní sugiere que sus enemigos están corrompidos y controlados por redes ocultas de poder.

La campaña forma parte de la guerra psicológica que Teherán libra paralelamente al conflicto armado. Analistas consultados señalan que este tipo de mensajes buscan reforzar la cohesión interna y minar la credibilidad de Estados Unidos e Israel, presentándolos como potencias decadentes manejadas por élites depravadas.

Las imágenes de las vallas se han vuelto virales en plataformas como X y Telegram, donde usuarios iraníes y simpatizantes del régimen las comparten como muestra de la astucia propagandística del país. Sin embargo, también han generado críticas por parte de sectores opositores, que las consideran un intento de distraer a la población de los costes reales de la guerra.