La escalada bélica entre Irán e Israel ha obligado a los hospitales israelíes a trasladar a sus pacientes de forma preventiva durante los bombardeos, según informaron fuentes sanitarias este lunes. Las escuelas también han adoptado medidas ante un posible prolongamiento del conflicto, con la suspensión temporal de clases presenciales, aunque el Gobierno anunció que las actividades presenciales se retomarán el 9 de junio.
El movimiento de pacientes se produce en un contexto de amenazas mutuas y ataques entre ambos países, que elevan el riesgo de un conflicto regional. Las autoridades israelíes han priorizado la seguridad en centros hospitalarios y educativos, mientras la comunidad internacional sigue con atención los acontecimientos en Oriente Próximo.
Esta escalada tiene implicaciones para las operaciones militares españolas en Líbano, donde España participa en la misión UNIFIL de Naciones Unidas. La posible desestabilización del Magreb, región clave para los intereses españoles, genera preocupación en los círculos diplomáticos de Madrid, que ya han activado contactos de emergencia con sus homólogos en el Líbano y en países vecinos.
Según fuentes del Ministerio de Defensa español, los cerca de 650 efectivos desplegados en la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (UNIFIL) permanecen en sus bases y no han recibido órdenes de repliegue, aunque el nivel de alerta ha sido elevado. España mantiene también una base logística en el sur del Líbano que podría verse afectada si el conflicto se extiende.
La comunidad internacional, por su parte, ha instado a ambas partes a la contención. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió el lunes un alto el fuego inmediato y advirtió que una guerra abierta entre Irán e Israel podría tener consecuencias catastróficas para toda la región. Mientras tanto, en Teherán, las autoridades han confirmado que continuarán con sus ataques hasta que cesen las operaciones israelíes en Gaza y Siria, según declaraciones oficiales recogidas por la agencia estatal IRNA.




