El ejército iraní ha derribado un drone MQ-9 Reaper estadounidense en la madrugada del martes, horas después de que la administración Trump lanzara lo que denominó «ataques de autodefensa» contra el sur de Irán. El incidente supone una escalada directa en las hostilidades entre ambos países y complica los esfuerzos por lograr una salida diplomática al conflicto.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) confirmó el derribo en un comunicado difundido por las agencias de noticias iraníes, en el que asegura que el aparato fue abatido tras violar el espacio aéreo iraní. Según fuentes militares citadas por la agencia estatal IRNA, el drone fue interceptado por sistemas de defensa antiaérea en una zona no especificada del sur del país.
Los ataques lanzados por Estados Unidos el lunes, bautizados como «operación de autodefensa», se dirigieron contra posiciones del IRGC en las provincias de Hormozgán y Bushehr, según informó el Pentágono. La acción militar estadounidense se produjo después de que un ataque con drones contra un buque de guerra estadounidense en el golfo Pérsico quedara sin esclarecer.
Un drone clave en la vigilancia regional
El MQ-9 Reaper es un vehículo aéreo no tripulado de gran autonomía, utilizado principalmente para misiones de vigilancia, reconocimiento y ataque selectivo. Su derribo supone una pérdida significativa para Estados Unidos, que lo emplea de forma habitual en la región para monitorizar los movimientos militares iraníes y las rutas marítimas del golfo Pérsico.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha convocado una reunión urgente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional para evaluar la respuesta al ataque estadounidense. En un discurso televisado, Pezeshkian declaró: «La nación iraní no tolerará ninguna violación de su soberanía. Nos reservamos el derecho a responder en el momento y lugar que consideremos oportunos».
La nación iraní no tolerará ninguna violación de su soberanía. Nos reservamos el derecho a responder en el momento y lugar que consideremos oportunos.
La escalada se produce cuando las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán a través de mediadores qataríes se habían reanudado apenas la semana pasada. Analistas apuntan que estos incidentes militares podrían cerrar definitivamente la vía diplomática y conducir a una confrontación abierta en la región.




