El embajador de Irán ante las Naciones Unidas, Amir Saeid Iravaní, ha calificado de «graves violaciones del derecho internacional humanitario» la reanudación de los ataques estadounidenses contra su país, que tuvieron lugar este 18 de julio de 2026 en la provincia de Hormozgan. Según la denuncia iraní, las acciones equivalen a «crímenes de guerra».
Los ataques alcanzaron infraestructuras viales, dañando puentes y carreteras que conectan las localidades de Bandar Abbas, Rudan, Minab y Kerman. Medios iraníes reportaron tres muertos como consecuencia de los bombardeos. La provincia de Hormozgan es estratégica por su ubicación en el estrecho de Ormuz, ruta clave para el tránsito de petróleo a nivel global.
En su intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Iravaní sentenció que «EE.UU. es el agresor, no la víctima», y exigió una condena internacional. El diplomático instó al organismo a tomar medidas urgentes para detener lo que calificó como una escalada bélica unilateral. La tensión entre ambos países vuelve a situar el estrecho de Ormuz en el centro de la atención geopolítica, dado que por sus aguas transita aproximadamente el 20% del crudo mundial.
Irán ha reiterado en varias ocasiones su derecho a responder a lo que considera actos hostiles, mientras que Washington no ha emitido hasta el momento un comunicado oficial sobre los bombardeos. La comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de los acontecimientos en una región que ya vivió episodios de confrontación directa en el pasado reciente.




