El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha reivindicado este sábado dos ataques coordinados contra intereses estadounidenses y la navegación civil en el estrecho de Ormuz, en lo que supone una escalada sin precedentes en el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Según informó el propio IRGC en un comunicado recogido por la agencia IRNA, las acciones se enmarcan en la Operación Nasr 2, lanzada como respuesta a bombardeos previos de Washington contra infraestructuras civiles iraníes.

Explosión de petroleros en la ruta minada

El IRGC afirmó que dos petroleros explotaron y ardieron al intentar atravesar una ruta minada en la zona sur del estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más estratégicas para el tráfico de crudo a nivel mundial. «Dos petroleros explotaron y se incendiaron tras intentar pasar por una ruta minada», declararon fuentes del cuerpo militar iraní.

Dos petroleros explotaron y se incendiaron tras intentar pasar por una ruta minada.

El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, es escenario habitual de tensiones entre Teherán y las potencias occidentales. La agencia oficial IRNA no precisó la nacionalidad de los buques siniestrados ni el número de víctimas.

Depósito de drones estadounidenses destruido en Baréin

Simultáneamente, el IRGC aseguró haber llevado a cabo la decimoséptima oleada de la Operación Nasr 2, en la que su Armada y su Fuerza Aeroespacial atacaron un depósito de drones no tripulados (drones) estadounidenses en Baréin, donde Washington mantiene una importante base militar. Según la agencia Tasnim, el bombardeo destruyó por completo las instalaciones, aunque no se han reportado daños colaterales fuera del perímetro militar.

Baréin alberga la Quinta Flota de la Armada estadounidense, lo que convierte al pequeño reino del Golfo en un objetivo recurrente de las represalias iraníes. El ataque se produce después de que Estados Unidos bombardeara puentes y rutas de transporte civil en territorio iraní, según denunció Teherán.

Implicaciones regionales

La escalada supone un desafío directo a la seguridad energética global. España, que importa una parte significativa de su crudo de países del Golfo Pérsico, sigue con preocupación la evolución de los acontecimientos. El Gobierno iraní ha advertido en repetidas ocasiones de que cualquier ataque a sus instalaciones civiles será respondido con acciones militares contundentes.

Hasta el momento, ni el Pentágono ni el Gobierno de Baréin han emitido declaraciones oficiales sobre los ataques. La comunidad internacional observa con inquietud la posibilidad de un conflicto abierto que podría interrumpir el flujo de petróleo a través de la región más sensible del planeta.