La frágil tregua establecida el pasado 8 de abril entre Irán e Israel se ha roto este fin de semana con un intercambio de ataques directos que ha elevado la tensión en Oriente Medio al nivel más alto desde el inicio del conflicto. Teherán ha advertido que está preparado para un «conflicto prolongado» si Israel continúa atacando a sus aliados, mientras que el Ejército israelí ha asegurado que espera más ofensivas iraníes y que está listo para retomar una «guerra total».

Una escalada que desafía la mediación de Washington

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido a ambas partes que detengan de inmediato los ataques mutuos y las amenazas. En una declaración este lunes 8 de junio, Trump aseguró que existe un «alto el fuego inmediato» en negociación y que las conversaciones continúan, aunque no ofreció detalles sobre los términos ni el calendario. La Casa Blanca presiona para evitar una conflagración regional que podría implicar a otros actores en la zona.

El detonante: los bombardeos sobre Líbano

La escalada se desencadenó el 7 de junio, cuando Israel bombardeó territorio libanés en el marco de su ofensiva contra Hizbulá. Irán, que había amenazado con represalias si los ataques contra Beirut continuaban, respondió lanzando sus propias embestidas contra objetivos israelíes. La oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, acusó a Irán de vincular sus bombardeos con el sur de Beirut y justificó la respuesta militar como necesaria para la seguridad del país.

Por su parte, Teherán anunció este lunes que daba por terminados sus asaltos contra Israel, pero advirtió que los reanudará si el Ejército israelí insiste en atacar Líbano. La Guardia Revolucionaria iraní se declaró lista para un «conflicto prolongado» si Israel ataca a sus aliados en la región, en una clara advertencia de que el alto el fuego unilateral es condicional.

Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención los acontecimientos. La Unión Europea y la ONU han hecho un llamamiento a la moderación, pero hasta ahora no se ha logrado un acuerdo firme. La mediación estadounidense, que ya logró la tregua de abril, se enfrenta ahora al desafío de evitar que el conflicto se extienda a toda la región y afecte directamente a los intereses de España y sus aliados europeos.