Un ataque aéreo israelí en el centro de la Franja de Gaza causó este martes la muerte de dos palestinos, según la agencia oficial palestina WAFA. Las víctimas, identificadas como los hermanos Ahmed y Mahmoud Abu Heen, fueron alcanzadas mientras el Ejército israelí continúa avanzando y tomando más territorio en Gaza, en lo que las autoridades palestinas consideran una violación del alto el fuego patrocinado por Estados Unidos.

La ofensiva en la Franja coexiste con una presencia militar israelí sostenida en el sur del Líbano, donde las tropas se mantienen tras los combates con Hizbulá. Esta situación ha llevado a Irán a elevar el tono diplomático. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró este martes que la negativa israelí a abandonar territorio libanés supondría una violación de cualquier posible acuerdo de paz regional.

Araghchi reiteró que la retirada israelí del Líbano es una condición indispensable para que Teherán acepte un pacto que ponga fin al conflicto abierto entre Irán e Israel.

La presión sobre Washington

La advertencia iraní sitúa al presidente estadounidense, Donald Trump, ante una encrucijada: presionar a Israel para que se repliegue del sur del Líbano o asumir el coste de una escalada militar regional. Según analistas citados por la prensa asiática, la popularidad de Trump y la economía estadounidense se han visto afectadas por la continuidad de las hostilidades con Irán, lo que añade urgencia a la necesidad de un acuerdo.

El cruce de mensajes entre Teherán y Jerusalén subraya la fragilidad de los equilibrios en Oriente Próximo, donde más de 40.000 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza, según cifras del Ministerio de Sanidad local, y la tensión en la frontera libanesa amenaza con abrir un segundo frente de gran intensidad. La comunidad internacional observa con atención la capacidad de Trump para mediar entre las partes y evitar una conflagración de mayores dimensiones.