El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha condenado este martes la decisión del Reino Unido de designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) como organización terrorista. La medida, anunciada por Londres, supone un nuevo episodio de tensión entre ambas capitales.

Según informó la diplomacia iraní en un comunicado, la declaración británica es «una provocación sin fundamento» que vulnera el derecho internacional. Teherán considera que el IRGC es una institución militar legítima integrada en la estructura de defensa del país.

El IRGC, creado tras la Revolución Islámica de 1979, opera como fuerza paralela al ejército regular iraní y controla misiles balísticos, drones y actividades de inteligencia en Oriente Medio. Su designación como grupo terrorista por parte de Reino Unido se suma a la ya existente de Estados Unidos, que la adoptó en 2019.

La condena iraní se produce en un contexto de creciente fricción diplomática entre Teherán y las potencias occidentales, agravada por el programa nuclear iraní y el apoyo de la Guardia Revolucionaria a milicias aliadas en la región.

La decisión británica, que se enmarca en la política de contención frente a Irán, ha sido calificada por Teherán como un acto hostil que podría tener repercusiones en las relaciones bilaterales. Hasta el momento, Londres no ha emitido una respuesta oficial a las críticas iraníes.

La Guardia Revolucionaria, que cuenta con más de 125.000 efectivos según estimaciones internacionales, es considerada por Irán un pilar de su seguridad nacional y un instrumento clave para proyectar su influencia en países vecinos como Irak, Siria y Líbano.