Las autoridades iraníes han decretado este jueves el cierre del estrecho de Ormuz, la ruta marítima por la que transita aproximadamente el 20% del tráfico mundial de crudo. La decisión, comunicada en la mañana del 11 de junio de 2026, supone una escalada sin precedentes en el conflicto que enfrenta a Estados Unidos e Irán.
Según informaron fuentes del Ministerio de Defensa iraní, la medida responde a ataques con misiles y drones registrados en la zona del golfo Pérsico. Testigos presenciales y agencias de noticias internacionales han reportado explosiones en las proximidades del estrecho, aunque por el momento no hay un balance oficial de víctimas ni de daños materiales.
El estrecho de Ormuz, de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto, conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico. Su cierre implica que los petroleros que exportan crudo desde Arabia Saudí, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y el propio Irán no pueden salir al mar abierto. Más de 17 millones de barriles diarios dependen de esta vía, lo que representa cerca de una quinta parte del consumo global de petróleo.
La reacción en los mercados no se ha hecho esperar: el barril de Brent, referencia en Europa, ha superado los 120 dólares en las primeras horas tras el anuncio. Si el bloqueo se mantiene, los analistas prevén que el crudo pueda alcanzar los 150 dólares en cuestión de días, un nivel no visto desde la crisis de 2008.
La dependencia energética de España convierte al país en uno de los más expuestos de la Unión Europea. Según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), España importa aproximadamente el 40% de su petróleo y el 30% de su gas natural de países ribereños del golfo Pérsico. El Ejecutivo español ha activado los protocolos de emergencia energética y prevé una reunión urgente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para evaluar posibles medidas de racionamiento o liberación de reservas estratégicas.
Irán no ha precisado la duración del bloqueo. La comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, ha calificado la decisión de «acto hostil que atenta contra la libertad de navegación» y ha anunciado que estudia una respuesta conjunta en el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras tanto, el secretario general de la OPEP, Haitham al-Ghais, ha instado a ambas partes a la desescalada para evitar una disrupción catastrófica en los mercados energéticos.




