El mando militar conjunto de Irán ha anunciado este sábado el cierre del estrecho de Ormuz, en respuesta a los ataques israelíes en el sur de Líbano que han causado más de 20 muertos, según fuentes del régimen iraní. La medida supone un grave desafío al tráfico marítimo internacional, ya que por esta vía transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo y una parte significativa del gas natural licuado (GNL).

Reacción de Washington y Suiza como mediadora

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha declarado que «no hay evidencia» del cierre más allá del anuncio iraní, en un intento de restar credibilidad a la medida. Pese a la tensión, Suiza ha confirmado que los diálogos indirectos entre Irán y Estados Unidos continúan desarrollándose en la localidad de Bürgenstock, sin que el cierre del estrecho haya interrumpido por ahora las conversaciones.

El mando militar conjunto de Irán informó que volvió a cerrar la circulación de barcos por el estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques israelíes en el sur de Líbano.

Teherán ha advertido además que evalúa «medidas adicionales» si continúan las que considera violaciones del acuerdo alcanzado con Estados Unidos. El estrecho de Ormuz, ubicado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, es un punto estratégico clave para el suministro energético mundial, y su bloqueo podría disparar los precios del crudo y del gas, afectando de forma directa a economías como la española, altamente dependiente de las importaciones energéticas.