El 4 de marzo de 2026, Irán cerró el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más vitales del planeta, en lo que analistas consideran un punto de inflexión para la economía asiática. Solo tres días antes, antes del amanecer del 1 de marzo, drones Shahed iraníes alcanzaron dos centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en Abu Dabi, provocando incendios y cortes en servicios bancarios que afectan a una región de 50 millones de personas, según fuentes oficiales emiratíes.
El cierre del estrecho disparó el crudo Brent por encima de los 120 dólares por barril y los precios spot del gas natural licuado (GNL) en Asia se incrementaron más de un 140%, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. La medida iraní no es un mero movimiento militar localizado, sino que fractura la narrativa del ‘Siglo Asiático’, al interrumpir la cadena de suministro energético que sustenta el crecimiento de potencias como China, India y Japón.
La infraestructura digital como objetivo
El ataque a los centros de datos de AWS, que alojan infraestructura crítica para la banca y los servicios digitales del golfo Pérsico, marca un salto cualitativo en el conflicto. Según analistas estadounidenses citados por medios regionales, los estados del Golfo decidieron aliarse con Estados Unidos frente a China para desarrollar su infraestructura de inteligencia artificial, y Washington utilizó esas instalaciones para apoyar sus operaciones militares en la región. Irán, por su parte, concluyó que los centros de datos eran objetivos legítimos al considerarlos parte del esfuerzo bélico enemigo.
Durante su gira por Oriente Medio en mayo de 2025, el presidente Trump aseguró más de 2.000 millones de dólares en acuerdos de defensa y tecnología con Emiratos Árabes Unidos, lo que aceleró la militarización de la infraestructura digital del Golfo.
El gobierno de Emiratos Árabes Unidos confirmó que los incendios en los centros de datos fueron controlados, pero que la restauración completa de los servicios podría llevar semanas. Mientras tanto, el cierre de Ormuz amenaza con estrangular el suministro de petróleo y gas a Asia, donde países como Japón y Corea del Sur dependen en más del 70% del crudo que transita por ese estrecho.
Reacciones internacionales
La comunidad internacional ha condenado ambas acciones. El secretario general de la ONU urgió a Irán a reabrir el estrecho y cesar los ataques contra infraestructura civil. Teherán, sin embargo, defiende que el cierre responde a una escalada previa de las fuerzas estadounidenses en la región y advierte de nuevas acciones si continúan las hostilidades. Las potencias asiáticas, por su parte, han solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad para abordar la crisis energética y de seguridad.




